Ya hace bastante que solo veo deportes y noticias en la televisión, así que ayer me perdí el apasionante debate de “Solbes VS Pizarro”, por lo que nada me hace cambiar mis ideas a cerca de lo que se palma en la calle, que directa o indirectamente nos afecta a todos.
Nadie dice que las cosas a nivel económico vaya viento en popa, pero sinceramente, me da absolutamente igual lo que pase en otros sectores (que cada mástil aguante su vela), pero debo decir, que me preocupa y bastante como la hostelería se está metiendo en un pozo de difícil salida.
Las grandes corporaciones de comida rápida desde pequeñito captan su clientela, ya sea con regalitos o con sabores que saben mediante potentes estudios de mercado determinan que a los niños les gusta. Como no, estos niños empujan a sus padres. Muchos de estos niños “escapan” de esta comida “basura”, pero muchos quedan atrapados de por vida, ya sea por propia elección o por incultura gastronómica. Los bajos precios hace que sea más fácil todavía recurrir a este tipo de hostelería en nuestra vida diaria. Aquí tendríamos bastante debate en hasta donde se consideraría comida basura.
Así les auguro un próspero futuro a estas marcas, ya que mucha clientela ya está enganchada y otra por poca disposición de medios tendrá que recurrir mas habitualmente a ella (aunque oficialmente siempre se puede decir que es porque les gusta a los críos).
Después tendríamos en el otro lado, el opuesto a la hostelería de lujo, dícese de todos aquellos restaurante montados por grandes empresas a golpe de talonario, muchas veces con fines de servicio más que fines mercantiles. Ya muchos son deficitarios desde el primer día; unas pérdidas que ya están debidamente medidas, aunque en época de vacas flacas, los recortes son necesarios; seguro que muchísimos van a cambiar de target o van a intentar reducir personal y pérdidas. ¿¿ Acaso tenéis pensado montar vuestro particular Drolma ?? Creo que a aquellos cocineros emprendedores, este target os quedará muy grande, a no ser que os toque el euromillón, así podemos pasar página.
Después encontraríamos los restaurantes a los que cariñosamente les llamaría restaurantes de “pego” o “falsos-ricos”, que son aquellos que con un diseño en el salón muy cuidado y una linea de cocina moderna ofrecen productos mediocres a precios inferiores a los restaurantes de lujo. Este tipo de restaurantes son bastante más rentables que los restaurantes de estrella (salvo excepciones), pero incluso estos restaurantes están pasando hoy en día una severa corrección en sus servicios diarios.
Sin ir más lejos, el pasado Martes pude observar como un antaño próspero restaurante de esta clasificación recogía los bártulos a las 23:00, con un resplandeciente 0 en su salón. La cara del director saliendo a tirar la basura era un poema. Si es que un martes ya no sale nadie a cenar; a no ser que sean turistas o gente que tenga algo que celebrar. Los mileuristas “nos reservamos” para mejor ocasión.
Un restaurante en el que Lunes, Martes y Miércoles no entra nadie, por mucho que trabaje los Viernes y Sábados es un restaurante abandonado a su suerte; algo impensable años atrás.
Y bueno, en este punto llego a analizar lo que realmente me preocupa, la situación de esos negocios familiares, de barrio, esas cafeterías que sirven menú del día, o de esos restaurante modestos que pelean como pueden con una carta a unos 20 euros el cubierto.
El futuro para este tipo de establecimientos lo veo negro, negrísimo; se acabaron los desayunos de bocata, café con leche; se acabó bajar 3 veces al día durante la jornada laboral al bar, se acabó vivir en el bar, y lo peor de todo no es que se ingrese menos, si no que los costes se han disparado de forma alarmante.
Cuantos cafés tiene que vender la cafetería del barrio para poder afrontar un alquiler de 1200 euros? Ya no digo amortizar un traspaso porque si no…
Los ratios de venta en este tipo de hostelería son amplios, pensad que el precio de coste de un café es de 0.07 euros, pero que el beneficio neto después de impuestos no llega a 0.60, y que de 0.6 en 0.6 hay que vender mucho para pagar las facturas.
Y que decir de las nuevas máquinas caseras de café expresso?? Pues que nos han puesto en bandeja no tener que bajar al bar en la oficina o poder tomar en casa un café tanto o mejor como los del bar. Así que por poco que esto arañe clientela es un factor más que viene a hundir un poco más el barco, si ya de por sí este estaba tocado por la coyuntura general.
Si es que es en el día a día donde mas se puede palpar las necesidades, lo primero que se elimina de la rutina son estos pequeños vicios, porque nos guste o no, al dedicarnos al sector servicios, estamos expuestos a que la gente decida priorizar sus gastos.
¿Cuánta gente habéis visto que se lleva el tupperware al trabajo? Pensad que antaño parte de esta gente buscaba un rinconcito donde comer esos menús del día a 600 pesetas (unos 3.5 euros), si , esos que ahora valen 9.80 euros…demasiado para un mileurista; vamos que sea como fuere a día de hoy un cliente es un tesoro, pero con uno no es suficiente, o llenas o simplemente estás trabajando para subsistir, y eso… es vivir?
Así nada, me reafirmo en mi pesimismo en este sector de la hostelería, el que para mí es el más puro amor por la hostelería, aquel que no busca la fama ni el afán de protagonismo en su ejercicio, aquel que solamente busca ganarse la vida de forma digna y si puede ser hacer una pequeña fortuna para justificar las innumerables horas que se le dedican.
Ahora ni echándole más horas que un reloj… ahora a ver a quien SE TRASPASA.
Bueno, os dejo, me voy al bar a tomar una caña… perdón que tengo el nuevo surtidor casero de cerveza; ¡Mejor me quedo en casa!